Publicado en: Opinión

Para todos los migrantes

18/12/2017

A ti que te fuiste un día, con las esperanzas en la mano, y todos los sueños en una mochila.

A ti que seguiste tu propio camino, a ti, que fuiste valiente.

No fue nada sencillo soportar las humillaciones, los ultrajes, o los que te hicieron sentir como un objeto.  Ni siquiera pudiste sentirte protegido por ‘la Justicia’ esa que te juzga, esa de la que tuviste que esconderte. Porque: “La justicia es como las serpientes: sólo muerde a los descalzos.”

Déjame decirte, que has vuelto el mundo más chiquito de lo que parece. Por todas las veces que te sentiste lejos de casa, ese lugar que siempre extrañas, aunque ya no exista. Porque deja de existir cuando no estamos, pero lo reinventamos cuando nos sentimos extranjeros,  perdidos o diferentes. Para mantenerlo como refugio en nuestra memoria.

Gracias por enseñarnos que podemos dejar un pedacito de nosotros en donde sea que estamos.

Pero sobre todo, gracias por recordarnos que las personas somos instantes, caóticos, pero siempre únicos.

No lo olvides, Fuiste valiente.


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